Administración intravenosa de haloperidol: preguntas y respuestas

Tabla de contenidos

¿En qué situaciones clínicas se utiliza haloperidol por vía intravenosa?

La administración intravenosa (IV) de haloperidol se reserva para situaciones agudas específicas en que se necesita un efecto rápido y no es viable la vía oral. Las indicaciones principales incluyen:

  • Agitación psicomotora aguda y grave de origen psicótico o maníaco: por ejemplo en episodios de esquizofrenia aguda o manía bipolar, cuando el paciente está severamente agitado y no puede tomar medicación oral. Haloperidol IV permite un control rápido de estos cuadros de agitación intensa.
  • Delirium agudo (síndrome confusional agudo) resistente a medidas no farmacológicas: en pacientes críticos (p. ej. en UCI) u hospitalizados con delirium hiperactivo que ponen en riesgo su seguridad o la del personal. En estos casos, el haloperidol IV es uno de los fármacos de primera línea para controlar la agitación y psicosis asociadas al delirium.
  • Otras situaciones menos frecuentes: Huntington (corea moderada) refractaria a otros tratamientos, cuando no se puede administrar medicación oral . Asimismo, de forma puntual se ha utilizado haloperidol IV para prevenir o tratar náuseas y vómitos postoperatorios resistentes (en combinación con otros fármacos) en pacientes de alto riesgo , aunque este uso es menos común en la práctica diaria.

En resumen, la vía IV de haloperidol se emplea fundamentalmente en contextos de urgencia psiquiátrica o médica: agitación psicótica extrema, delirium en pacientes críticos y otras indicaciones específicas cuando la vía oral o intramuscular no son adecuadas. Siempre debe justificarse por la necesidad de un efecto rápido o la imposibilidad de usar otras vías.

¿Cuáles son las dosis recomendadas y cómo administrar haloperidol IV de forma segura?

Dosis inicial y titración: Se recomienda iniciar con dosis bajas e individualizar según la edad y la situación clínica. Por lo general, en pacientes adultos jóvenes con agitación grave se utilizan bolos IV de 2,5–5 mg; pacientes ancianos o frágiles, dosis menores (por ejemplo 0,5–1 mg) pueden ser suficientes. Tras la dosis inicial, puede repetirse dosis adicionales cada 15–30 minutos si la agitación persiste, evaluando la respuesta antes de cada nuevo bolo. En la mayoría de protocolos se recomienda no sobrepasar 20 mg en 24 horas en adultos. En ancianos, el límite suele ser más bajo (por ejemplo, 5 mg/día máximo en >65 años) debido a su mayor sensibilidad. Nota: En situaciones excepcionales de delirium muy refractario en UCI, algunos esquemas han utilizado dosis totales más altas (p. ej. hasta 100 mg/día) pero siempre bajo estrecha monitorización médica. En general, se debe usar la dosis mínima eficaz y ajustar según respuesta clínica.

Velocidad de administración IV: El haloperidol debe administrarse lentamente por vía intravenosa para mayor seguridad. Las guías aconsejan diluir la dosis en suero fisiológico o glucosado e inyectarla en 3–5 minutos. No se debe exceder una velocidad de ~5 mg por minuto. Una administración demasiado rápida puede provocar hipotensión o arritmias. Siempre que sea posible, se debe usar una bomba de infusión o realizar el bolo de forma manual lenta, vigilando constantes del paciente.

Infusión continua IV: Aunque lo más habitual son bolos intermitentes, en algunos pacientes críticos con agitación delirante refractaria se ha empleado haloperidol en infusión IV continua. En la literatura se reportan rangos de dosis de 0,5 hasta 35 mg/hora en infusión continua, ajustando según la sedación requerida . Este abordaje se realiza solo en UCI, con el paciente monitorizado, y generalmente cuando se han necesitado dosis repetidas frecuentes. Si se opta por infusión, se diluye el haloperidol en suero y se administra con bomba, titulando la velocidad (p.ej. empezar 0,5–1 mg/h e ir subiendo según respuesta).

Precauciones de administración: Antes de administrar haloperidol IV, es importante asegurarse de que el paciente esté monitorizado (al menos frecuencia cardíaca, tensión arterial y, si es posible, trazado ECG continuo). Se recomienda tomar un ECG basal previo si el paciente lo tolera, especialmente si va a recibir dosis altas. Durante la perfusión o tras el bolo, vigilar la presión arterial (riesgo de hipotensión) y la aparición de cambios en el ritmo cardíaco. Además, comprobar la permeabilidad de la vía venosa – el haloperidol puede ser irritante local; evitar extravasación (puede causar flebitis). Por último, recordar no mezclar haloperidol en la misma jeringa con otros fármacos potencialmente incompatibles y respetar las recomendaciones de dilución del fabricante.

¿Qué efectos adversos y riesgos tiene el haloperidol IV (QT, arritmias, extrapiramidales, etc.)?

La vía intravenosa potencia algunos riesgos cardiovasculares, por lo que se debe usar con precaución. El efecto adverso más serio es la prolongación del intervalo QTc, que puede predisponer a arrítmias ventriculares graves torsades de pointes (una taquicardia ventricular polimórfica) e incluso fibrilación ventricular . Este riesgo aumenta con dosis elevadas, concentraciones plasmáticas altas o en pacientes con factores predisponentes (bradicardia, hipopotasemia/magnesemia, antecedentes cardíacos). De hecho, la FDA emitió en 2007 una advertencia de seguridad resaltando el mayor riesgo de prolongación QT y torsades con haloperidol IV o a dosis altas. Importante: si durante el tratamiento IV el QTc excede 500 ms, se debe suspender el haloperidol para evitar arritmias graves. Por ello, se recomienda monitorizar el ECG de forma continua durante la administración IV y hasta al menos 6 horas después en pacientes de riesgo. Afortunadamente, los estudios clínicos indican que, usando dosis habituales y vigilancia, la incidencia de torsades de pointes con haloperidol IV es baja; no está claro que el haloperidol IV tenga mayor riesgo de arritmias que otros antipsicóticos inyectables cuando se emplea correctamente . Aún así, la prudencia es obligada, ya que se han publicado casos de torsade y muerte súbita en pacientes críticos tras haloperidol IV (generalmente con dosis altas y comorbilidades).

Otro grupo de efectos adversos importantes son los síntomas extrapiramidales (SEP), debidos al bloqueo dopaminérgico central. Pueden presentarse reacciones agudas distónicas, espasmos musculares (tortícolis, crisis oculógiras), acatisia (inquietud psicomotora) o parkinsonismo (rigidez, temblor) incluso tras pocas dosis. No obstante, la experiencia clínica sugiere que la vía IV podría provocar algo menos de SEP comparada con la vía oral, posiblemente por evitar el metabolismo de primer paso que genera metabolitos causantes de efectos motores. De hecho, en la práctica se observa que haloperidol IV o subcutáneo tiende a causar menos reacciones distónicas que la misma dosis oral. Aún así, los SEP no dejan de ser un riesgo con haloperidol IV, sobre todo a dosis acumuladas altas o en tratamientos prolongados: en cualquier momento puede aparecer una distonía aguda o akatisia que el personal debe reconocer. Es útil tener disponible un anticolinérgico (como biperideno IV o benzodiacepinas) para tratarlos si ocurren. Tardíamente, tras uso prolongado, puede aparecer discinesia tardía, aunque esto es más relevante en tratamiento crónico oral que en uso IV de corta duración.

Además de los riesgos cardíacos y neurológicos, hay otros efectos a considerar:

  • Sedación excesiva: el haloperidol tiene efecto sedante. En contextos de agitación esto es deseable, pero hay que vigilar no inducir depresión respiratoria o un estado de somnolencia profunda no deseada, especialmente si el paciente no está intubado. En ancianos, la sedación puede predisponer a aspiración o delirium hipoactivo.
  • Hipotensión y cambios hemodinámicos: debido también al bloqueo adrenérgico, puede producir hipotensión arterial (a veces con taquicardia refleja) y hipotensión ortostática Esto es más frecuente si se administra rápidamente o en pacientes hipovolémicos. Se han descrito casos de colapso circulatorio con haloperidol IV a alta dosis, por lo que es crucial administrar lento y monitorizar la presión arterial. Si aparece hipotensión severa, se tratará con fluidos IV y vasopresores si es necesario (evitando adrenalina, ya que con haloperidol puede provocar paradójicamente más hipotensión).
  • Síndrome neuroléptico maligno (SNM): aunque muy raro, el haloperidol (todas las vías) puede desencadenar SNM, un cuadro idiosincrásico grave con rigidez muscular, fiebre alta, inestabilidad autónoma y elevación de CPK. Ante signos de SNM (hipertermia inexplicable, rigidez generalizada), hay que suspender el haloperidol inmediatamente y dar soporte intensivo.
  • Otros efectos: cefalea, inquietud, insomnio o reacciones en el lugar de inyección (flebitis, irritación venosa) se han reportado. También alteraciones endocrinas (hiperprolactinemia con galactorrea, irregularidades menstruales) pueden ocurrir con el uso prolongado, aunque en contextos agudos son menos relevantes.

En síntesis, los principales riesgos del haloperidol IV son los cardíacos (prolongación QT y arritmias) y los neurológicos (síntomas extrapiramidales agudos, muy raramente SNM). La hipotensión es el efecto adverso más frecuente en el momento de la administración IV rápida. Para minimizar estos riesgos: usar la dosis mínima eficaz, administrar lentamente, monitorizar al paciente (ECG, PA) y estar atentos a signos de efectos extrapiramidales para tratarlos precozmente. Con estas precauciones, el haloperidol IV suele ser bien tolerado en el contexto agudo indicado.

Comparativa: ¿cómo se diferencia la vía IV de la intramuscular u oral en eficacia, rapidez y seguridad?

Rapidez de acción: La vía IV es la más rápida en alcanzar efecto. Tras una inyección IV, el haloperidol empieza a actuar en aproximadamente 5–15 minutos, con un pico de concentración plasmática cerca de los 10–15 min. En cambio, la vía intramuscular (IM) tiene un inicio algo más lento: el pico plasmático ocurre a los ~20 minutos de la inyección IM. En la práctica, esto significa que con haloperidol IV podemos ver sedación y control de agitación en menos de 10 minutos en muchos casos, mientras que con haloperidol IM suele tardar 15–30 minutos en hacer pleno efecto. La vía oral es la más lenta y por ello inadecuada para emergencias: tras una dosis oral el fármaco tarda 2 a 6 horas en alcanzar su concentración máxima , de modo que su efecto inicial se ve a la hora o más. Por eso, en situación de agitación aguda, la vía oral no es útil (salvo que el paciente esté colaborador y se use como mantenimiento). En urgencias psiquiátricas o en UCI siempre se prefiere IM o IV para un control rápido de síntomas. En resumen: IV > IM > oral en velocidad de acción (IV e IM difieren por minutos, ambas mucho más rápidas que oral).

Eficacia antipsicótica/sedante: Si se administra la dosis adecuada, todas las vías pueden lograr la efectividad terapéutica de haloperidol; la diferencia está en la rapidez y titulación. La eficacia final en controlar la psicosis o la agitación es similar por vía IM e IV, dado que es el mismo fármaco y alcanza niveles comparables (la biodisponibilidad IM es prácticamente completa, y la IV obviamente también). La principal ventaja de la IV es poder titular con mayor rapidez y precisión la dosis necesaria en agudos. En estudios, la reducción de la agitación con haloperidol IM versus IV es muy parecida pasados 30–60 minutos; la IV solo aporta un alivio ligeramente más precoz en los primeros minutos. Por ello, muchos protocolos recomiendan usar la vía IM de rutina en agitación si no hay vía venosa, ya que la diferencia de eficacia no es drástica. La vía oral es eficaz en el tratamiento de mantenimiento (esquizofrenia crónica, etc.), pero para cuadros agudos su eficacia inmediata es limitada por la lenta absorción. Resumiendo: IM y IV tienen eficacia equivalente una vez alcanzan niveles adecuados; la elección depende más de la urgencia del cuadro y de la disponibilidad de una vía.

Seguridad y efectos secundarios: Aquí sí hay diferencias importantes:

  • Riesgo cardíaco: La vía IV conlleva mayor riesgo de efectos cardíacos (como ya se explicó) porque produce concentraciones plasmáticas altas rápidamente, lo que puede prolongar más el QT. La vía IM, al absorberse más lentamente, tiende a generar menos impacto inmediato en el QT, aunque a dosis altas repetidas también puede prolongarlo. En general, si el paciente tiene factores de riesgo cardíaco o QT ya prolongado, la vía IM podría ser más segura que la IV. De cualquier modo, ambas vías requieren precaución con dosis altas. La vía oral suele ser la más segura en este aspecto para el paciente ambulatorio, ya que los niveles suben gradualmente (pero en tratamientos prolongados también hay que vigilar QT en ECG seriados).
  • Efectos extrapiramidales: Curiosamente, la experiencia indica que la vía IV tiende a provocar menos reacciones extrapiramidales agudas que la vía oral (y posiblemente que la IM) a dosis equivalentes . Esto puede deberse a que el metabolismo hepático (más implicado en oral) genera metabolitos o picos que favorecen SEP. Además, al poder titular IV más gradualmente, se evita la “sobredosificación” relativa que a veces ocurre con IM (donde la absorción puede ser errática si se repiten inyecciones muy seguidas). Un protocolo de UCI señala que la vía IV tiene menor riesgo de acumulación de dosis o de efectos extrapiramidales en pacientes críticos, mientras que la IM podría «apilar» dosis si se administra repetidamente antes de que la anterior haya hecho efecto completo . En la práctica, las distonías agudas son un poco menos frecuentes con haloperidol IV que con IM/oral, aunque pueden presentarse en cualquier caso. La vía IM también evita el paso hepático, así que comparada con oral suele dar menos SEP que esta. En cambio, los efectos extrapiramidales tardíos (como discinesia tardía) dependen más de la dosis total acumulada en el tiempo, independientemente de la vía.
  • Titulación y control: La vía IV permite un control más fino de la dosis administrada momento a momento. Se puede ajustar la perfusión o repetir bolos evaluando inmediatamente la respuesta del paciente. Con la vía IM, tras inyectar una dosis, hay que esperar 20-30 min para ver el efecto, y si no es suficiente se administra otra dosis. Existe el riesgo de que si se inyectan varias dosis IM en intervalos muy cortos, el fármaco se absorba de golpe acumulando efectos (lo mencionado como “dose-stacking”). Por ello, en UCI muchos clínicos prefieren la IV para poder evitar esa acumulación y ajustar rápidamente a la baja o al alza según necesidad . Con la vía oral, la titulación es muy lenta (días) y no sirve para un control inmediato de síntomas agudos, aunque es idónea para ajuste ambulatorio a largo plazo.
  • Comodidad y consideraciones prácticas: La vía IM es útil cuando el paciente no coopera para tomas orales y no tiene una vía venosa disponible. Es frecuente en urgencias psiquiátricas inyectar haloperidol IM (a menudo combinado con una benzodiacepina IM) para sedar a un paciente agitado violento. La vía IM no requiere las mismas condiciones de monitorización inmediata que la IV (aunque sí vigilancia clínica), y evita manipular una vía venosa en un paciente posiblemente combativo. Por otro lado, si el paciente ya tiene un acceso IV (por ejemplo en UCI) y está agitado o delirante, suele preferirse administrar haloperidol por vía IV porque es más sencillo usar el catéter existente que pinchar IM, y como se ha dicho permite ajuste más rápido. La vía oral es la más cómoda para tratamiento crónico (tabletas o gotas), asegurando estabilidad de niveles; pero en paciente agudo agitado es inviable (no colaborará o hay riesgo de aspiración).
  • Duración del efecto: Haloperidol IV e IM usan la misma forma de haloperidol (lactato de acción corta), por lo que su duración de acción es similar una vez administrados (unas 4–6 horas de efecto sedante, y una vida media más prolongada de ~20 horas) . No hay diferencia sustancial en cuánto dura el efecto antipsicótico entre IV vs IM; la diferencia es inicio y posibilidad de redosificación. La formulación decanoato (deposito) tiene una duración muy larga (semanas) pero solo se administra IM profunda, nunca IV – no se usa en urgencias sino en mantenimiento ambulatorio.

Resumen práctico: En urgencias o UCI, haloperidol IM e IV son ambas opciones efectivas para control rápido; la IV actúa unos minutos antes y facilita titulación fina, pero conlleva necesidad de monitorización por riesgo cardíaco. La IM es muy eficaz (inicio en ~20 min) y más sencilla si no hay vía venosa, con algo menos de riesgo cardíaco inmediato. La oral queda relegada a pacientes no agitados o fases de mantenimiento (por su inicio lento). Siempre que se use IV hay que extremar precauciones (monitorizar ECG/PA), mientras que con IM se tiene un margen ligeramente mayor de seguridad en cuanto a arritmias. En términos de eficacia psiquiátrica, no hay gran diferencia en el resultado final entre IM vs IV; la elección es situacional. Muchos hospitales siguen la regla: “Si puedes, IM; si debes, IV”, usando IV solo cuando es necesario (paciente crítico con vía central, agitación extrema en UCI, etc.). En todo caso, ambas vías superan a la oral en rapidez de control de síntomas agudos.

(Nota: Haloperidol decanoato de larga duración no debe administrarse jamás por vía IV, solo IM profunda, debido al vehículo en aceite y riesgo de embolia; únicamente la forma haloperidol lactato de acción rápida es la que se puede utilizar off-label intravenosa.)

¿Está aprobada oficialmente la administración IV de haloperidol por EMA y FDA?

Tanto en Europa como en Estados Unidos la vía intravenosa no está formalmente aprobada en la ficha técnica de haloperidol, aunque su uso IV está ampliamente descrito en la práctica clínica.

  • Estados Unidos (FDA): La FDA no incluye la administración IV dentro de las indicaciones autorizadas de haloperidol. En EE. UU., el haloperidol inyectable está aprobado solo para uso intramuscular (en formulación lactato de acción rápida para urgencias IM, y en formulación decanoato para depósito IM) . La administración por vía IV se considera fuera de indicación (off-label) bajo responsabilidad del médico. Debido a varios reportes de eventos cardiacos, la FDA mandató en 2007 añadir una alerta en el prospecto sobre el riesgo de QT prolongado y torsades asociado a haloperidol IV. En esa advertencia se destacó que la vía IV y el uso de dosis superiores a las recomendadas aumentan el riesgo de arritmias graves. En resumen, en EE. UU. no está oficialmente aprobada la vía IV, pero se utiliza off-label (especialmente en UCI para delirium) con las debidas precauciones
  • Europa (EMA/AEMPS): En la Unión Europea, tras una revisión de seguridad y armonización en 2017, la Agencia Europea del Medicamento acordó que la formulación inyectable de haloperidol se recomiende solo por vía intramuscular en sus indicaciones autorizadas. La ficha técnica española (AEMPS) explícitamente señala que “Haloperidol solución inyectable solo se recomienda para administración intramuscular”. Es decir, oficialmente la vía IV no está recomendada ni contemplada como uso rutinario. No obstante, la EMA/AEMPS también reconoce de forma implícita la posibilidad de uso IV en entornos controlados: la ficha técnica añade que, “si se administra por vía intravenosa, debe procederse a una monitorización ECG continua” debido al riesgo de QT prolongado. Esto indica que, aunque no esté promovida como indicación formal, se prevé que en práctica clínica puede ocurrir y dan instrucciones de seguridad al respecto. En la práctica europea, el haloperidol IV se usa de forma similar a EE. UU. en pacientes agitados críticos, pero siempre bajo supervisión estricta. Algunos países europeos incluyen en guías hospitalarias la opción IV con monitorización, aunque legalmente sea un uso off-label.

En conclusión, ninguna agencia reguladora ha dado “luz verde” plena a la vía IV de haloperidol en términos de ficha técnica. La FDA solo aprueba IM, y la EMA/AEMPS tras su armonización también limita la recomendación a IM. El empleo intravenoso se basa en la evidencia clínica y necesidad, considerándose off-label. Esto no significa que esté prohibido: los profesionales lo usan cuando es preciso (delirium en UCI, agitación severa) respaldados por literatura y guías, pero deben extremar las precauciones. Es fundamental que el personal de enfermería sepa que si se administra haloperidol inyectable: por normativa general debe ir IM,y solo se administra IV en situaciones especiales siguiendo protocolos específicos (con monitorización continua y consentimiento médico). Y recordar siempre: la formulación depot (haloperidol decanoato) no debe administrarse nunca IV (error grave) ; únicamente la solución acuosa (haloperidol lactato) es apta para uso intravenoso y, aun así, off-label.

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¿Cómo citar este artículo?

Enfermería Evidente. (2025). Administración intravenosa de haloperidol: preguntas y respuestas. Disponible en: https://enfermeriaevidente.com/administracion-intravenosa-de-haloperidol-preguntas-y-respuestas/

Referencias

Las recomendaciones y datos provienen de guías clínicas y fuentes farmacológicas de alta calidad, incluyendo fichas técnicas oficiales (Agencia Española de Medicamentos), advertencias de la FDA, revisiones sistemáticas y literatura médica reciente, así como recursos de farmacología clínica (UpToDate, Lexicomp) y protocolos hospitalarios sobre haloperidol. Todas las referencias se citan en estilo Vancouver para consulta detallada. Cada profesional debe seguir las políticas de su centro, pero la información aquí recopilada ofrece una base sólida para el uso seguro de haloperidol IV en la práctica enfermera diaria.

  1. CIMA ::. FICHA TECNICA HALOPERIDOL ESTEVE 5 mg/ml SOLUCION INYECTABLE https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/58345/FichaTecnica_58345.html

  2. Haloperidol por vía intravenosa y torsade de pointes | Medicina Intensiva
    https://www.medintensiva.org/es-haloperidol-por-via-intravenosa-torsade-articulo-13059799

  3. Pharmacologic Management of Delirium: Update on Newer Agents | Palliative Care Network of Wisconsin https://www.mypcnow.org/fast-fact/pharmacologic-management-of-delirium-update-on-newer-agents/

  4. Haloperidol Intravenous Injection for Adults | Medinfo Galway https://medinfogalway.ie/ivguides/haloperidol-intravenous-injection-adults

  5. What is the recommended frequency and duration of electrocardiogram monitoring in patients receiving intravenous haloperidol? | Drug Information Group | University of Illinois Chicago https://dig.pharmacy.uic.edu/faqs/2020-2/january-2020-faqs/what-is-the-recommended-frequency-and-duration-of­-electrocardiogram-monitoring-in-patients-receiving-intravenous-haloperidol/

  6. Intravenous haloperidol: A systematic review of side effects and recommendations for clinical use – PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32979582/

  7. Delirium & antipsychotic pharmacology – EMCrit Project https://emcrit.org/ibcc/delirium/

  8. Haloperidol – StatPearls – NCBI Bookshelf https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK560892/

  9. Haloperidol – an overview | ScienceDirect Topics https://www.sciencedirect.com/topics/biochemistry-genetics-and-molecular-biology/haloperidol

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